¿Qué es una ‘plaza mayor’ española? Es el lugar en el que ocurre todo: los encuentros, los bares, los cafés, los mercados, las fiestas, los rumores, las noticias e, incluso, los hallazgos arqueológicos. Hemos seleccionado cinco de las más bellas, inquietas e históricas.

1. Ruta Vía de la Plata: Plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar (Cáceres, Extremadura)

La plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar es un gozo. Todas las aquí nombradas lo son, por supuesto, pero la de esta villa tiene un fuerte poderío simbólico. Garrovillas se encuentra en la confluencia de la Ruta Vía de la Plata y el mítico río Tajo (que aquí corre embalsado), en el corazón del Cáceres rural, rodeado de dehesas de olivos y encinas. Tiene 2000 habitantes y una plaza mayor de 4.000 metros cuadrados. ¿Son muchos? ¿Son pocos? Lo ilustramos con un ejemplo gráfico: la plaza Mayor de Madrid, capital de España con más de 3 millones de habitantes, tiene 10.000 metros cuadrados. Ahí queda eso.

En una hipotética lista de las mejores plazas rurales de España, la de Garrovillas estaría en lo alto y no sólo por sus dimensiones: su atractivo radica en que no ha sido diseñada en un despacho con escuadra y cartabón sino que la ha moldeado la historia, absorbiendo las modas arquitectónicas (gótica o mudéjar por poner dos ejemplos) que pasaban junto a ella. Empezó a configurarse como tal a partir del siglo XV y sus soportales suman, en total, 65 arcos. No todos los edificios los tienen. De hecho, dos de los más importantes (el Ayuntamiento y el Palacio de los Condes de Alba de Aliste, convertido en hotel) prescinden de este elemento arquitectónico tan generoso pues regala fresco en verano y abrigo en invierno.

Si se tiene la suerte de visitar la villa a mediados de agosto, el 16, con motivo de la festividad de San Roque, la plaza se convierte en coso taurino y alberga un espectáculo centenario (lleva sucediendo del siglo XVII) puro, genuino y con un amplio listado de rituales y vocabulario propio (pregunte por la fuente, la talanqueras, los bidones, o la jaula de maderos) que hay que descubrir… y vivir.

  • Una curiosidad para finalizar: algunas de las columnas granito de las canteras locales que sostienen los edificios se encuentran deformadas a consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755 que aquí (y en media España) también se sintió.

2. Caminos de Pasión: Plaza de España de Écija (Sevilla, Andalucía)

No busque una ‘plaza mayor’ en el mapa de Écija porque no la encontrará. Búsquela por su nombre oficial -plaza de España- porque es ésta la que ejerce (con mucha solvencia) el papel de plaza mayor y de epicentro del pueblo. Écija se encuentra en la provincia de Sevilla, en Andalucía, es bañada por las aguas del río Genil y cuenta con una de las celebraciones de Semana Santa más antiguas de España.

La plaza es, también, grande, muy grande (de hecho, es popularmente conocida como ‘El Salón’) y bastante nueva. Aunque su traza tiene un par de siglos su aspecto actual es fruto de una remodelación reciente que sirvió, entre otras cosas, para encontrar un tesoro. Pero no nos precipitemos, hablemos primero de la plaza.

En la ‘plaza Mayor’ de Ecija encontramos las mismas características de las otras hermanas ya comentadas. De entrada, un buen puñado de soportales con sombra (un bien de lujo necesario en el corazón de Andalucía); algunos bares con terrazas; un edificio oficial poniendo orden (el ayuntamiento) y un amplio espacio peatonal que sirve de sirve de lugar de charla y encuentro. Tiene iglesias, dos en total, cada una con su gracia:

  • La iglesia de Santa Bárbara, que fue la primera de estilo neoclásico levantada en Andalucía, lo que se hizo tras derruir el anterior templo gótico-mudéjar.
  • La iglesia de San Francisco, que merece la pena observar en la distancia para apreciar su hermosa espada azulejada.

En el año 2002, precisamente durante las obras de remodelación de la plaza, se encontró un tesoro enterrado: la escultura romana que representa de la Amazona Herida en un excelente estado de conservación, prácticamente completa, la única descubierta fuera de las fronteras de Roma y con algunos restos de la pintura que, antaño, la cubrió, lo que la convierte en una rareza mundial. La efigie puede conocerse en el Palacio de que alberga el Museo Histórico Municipal. Por cierto, el estanque romano en el que apareció sigue estando en su sitio, en flanco sur de la plaza.

3. Rutas del Emperador Carlos V: Plaza Mayor de Cuacos de Yuste (Cáceres, Extremadura)

A estas alturas del reportaje, ya hemos aprendido unos cuantos datos de interés sobre las plazas mayores de España y los rasgos gemelos que tienen muchas de ellas. La playa Mayor (o de España) de Cuacos de Yuste cumple con algunos de ellos (los soportales , la presencia del Ayuntamiento como si fuera un retablo presidiendo una iglesia…) pero, claro, también tiene rasgos únicos e intransferibles.

  • El primero, las columnas que sostienen sus arcos son robadas. O, más bien, son un préstamo nunca devuelto. Pertenecieron al monasterio de Yuste que, tras la Desamortización de Mendizabal de 1834, quedó sin monjes y abandonado a su suerte.
  • Luego está su desnivel, salvado por escaleras, lo que rompe la uniformidad de una plaza que tiene, esta vez sí, una forma de rectángulo casi perfecto. Se trata de una de las plazas más grandes de la comarca y en ella se dan cita las casas con elegantes balconadas de madera; viviendas populares con entramados, también, de madera y retorcidas por el paso del tiempo.

La plaza sigue viva comercialmente: en ella todavía pacen dos tiendas de toda la vida (llámense colmados, llámense supermercados, llámense como se quiera) y un café. Todos ellos son síntoma de que, más allá del turismo de fin de semana (la cercanía con el monasterio en el que murió Carlos V, el mayor emperador de la Historia, es uno de los corazones que bombean visitantes), Cuacos goza de un presente audaz.

Este centro urbano funciona también como escenario para el calendario festivo de la villa: allí se celebran capeas taurinas en verano; desfiles de disfraces y sardinadas populares durante el Carnaval y verbena popular en la Noche de San Juan (del 23 al 24 de junio).

4. Caminos de Arte Rupestre Prehistórico: Plaza Mayor de Pedraza (Segovia, Castilla y León)

Pedraza no es un secreto. Su plaza Mayor, tampoco. Es raro el año en el que el pueblo (o la plaza) no aparezcan en un par de rankings que evalúan los lugares más bonitos de España. Ocurre, seguramente, porque su plaza no cumple normas geométricas (no es ni rectangular, ni cuadrada, ni circular sino, trapezoidal), ni estéticas (no hay dos edificios iguales y, seguramente, tampoco existan dos columnas iguales en sus soportales) y sigue conservando, a pesar del éxito turístico, el aspecto de un modesto pueblo castellano al que su piedras le han golpeado demasiada horas de sol y demasiados minutos de frío.

Ayuda a su encanto que todos los carteles comerciales de sus tiendas y restaurantes estén hechos en madera, sin excepción, o que el mismísimo Orson Welles rodara aquí las escenas de batallas de ‘Campanadas a Medianoche’ (1966). Eso ocurría pocas décadas después de que el pueblo se convirtiera, a principios del siglo XX en refugio bohemio tras la compra, por parte del pintor Ignacio Zuloaga, del castillo del pueblo por la módica cantidad de 13.000 pesetas (aunque el contrato reflejara 12.999 pesetas para evitar numerologías supersticiosas).

  • No hay que perderse: Curiosamente, a apenas 15 kilómetros de esta plaza (una de las más bellas y luminosas del país) se encuentra un santuario oscuro y húmedo igual de venerado que Pedraza. Se trata de La Cueva de los Enebralejos, la más importante de la Provincia de Segovia por lo que encierra (o encerró, porque muchas de sus piezas se exhiben en museos): pinturas rupestres figurativas (el cazador y el ciervo son las más significativas) así como diversos motivos geométricos que, de tan modernos que parecen sus diseños cuesta creer que fueran hechos hace 5000 años.

5. Camino del Cid: Plaza Mayor de Siguenza (Guadalajara, Castilla-La Mancha)

¿Qué tiene de especial la plaza principal de este pueblo castellanomanchego declarado Conjunto Histórico Artístico? Para comenzar, la plaza Mayor de Siguenza está en cuesta. No se trata de una pendiente insalvable pero ahí están los edificios que la rodean, escalonándose como pueden para adaptarse al accidentado terreno. No es la única de España, claro, pero tampoco sobran las de su especie. Es una bella obra renacentista del siglo XVI por lo que, a diferencia de otras plazas y tramas urbanas, no es fruto de la improvisación y el paso de los siglos. Todo lo que aquí está, está porque alguien lo planificó así.

¿Más? Su Catedral es la ‘vecina’ más ilustre del conjunto: su primera piedra se puso en el siglo XII y la última, unos cuatrocientos años después. Por ello, la plaza mayor de Siguenza regala vistas más que privilegiadas a un edificio religioso con algo de románico, mucho de gótico y algunos elementos espectaculares como el gran rosetón o la espigada torre del campanario.

En el otro extremo de la plaza se encuentra el edificio del Ayuntamiento (incapaz de competir con la grandiosidad del templo, claro) y, rodeando todo el conjunto, los pórticos, tan propios del urbanismo español por los motivos que ya hemos citado: regalar cobijo en invierno y sombra en verano.

En la plaza nace la calle Mayor que sube y sube (y aquí la cuesta es más endiablada que en la plaza, sin duda) hasta encontrarse con el castillo (antaño, alcazaba árabe y hoy Parador de Turismo), que es la principal razón de ser del pueblo: ¿para qué se iba a construir una población en una colina junto al río Henares si no era para defender un territorio?

  • ¿La mejor forma de apreciar la plaza? Tomando asiento en alguna de sus terrazas o en las escaleras del ayuntamiento a una hora en la que el sol no temple con demasiada fuerza y contemplar el conjunto. Seguramente veas una bandada de golondrinas buscando un nido bajo los aleros de algún edificio; te preguntes qué diablos son los boquetes que exhibe el campanario en su parte más alta (impactos de la Guerra Civil española) o esboces una mueca tan risueña como la de la escultura del Doncel de Siguenza (otro imprescindible del pueblo) que se ubica a sólo unos metros catedral adentro.

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