1. Luces, cámara y acción en la Neocueva de Altamira

Ruta Cultural de España a la que pertenece: Caminos de Arte Rupestre Prehistórico

Primero, el contexto: la cueva de Altamira, en Cantabria, no es sólo una de las obras cumbres del arte de la Prehistoria sino que su descubrimiento y la ‘polémica’ que trajo consigo (y que articuló un debate en toda Europa) dieron luz, a su vez, a una historia fascinante que, antes o después, debía ser llevada a la gran pantalla.

Ello ocurrió en 2016 cuando el director de la mitica ‘Carros de Fuego’ (1981), Hugh Hudson desembarcó en Santillana del Mar (Cantabria) para rodar junto a Antonio Banderas una película que inmortalizara un hallazgo casual, polémico e inolvidable.

En 2022, 154 años después de su descubrimiento, no sólo hay una cueva de Altamira, sino dos. Por un lado, la cueva original, la auténtica, el lienzo de piedra en el que nuestros antepasados plasmaron la más bella manada de bisontes (llegaron a utilizar los salientes de las piedras para transmitir tridimensionalidad, cientos de años antes de que James Cameron popularizara la técnica 3D en ‘Avatar’) de la historia del Arte.

Por otro lado, la Neocueva o, lo que es lo mismo, la reproducción exacta de la cueva original para salvaguardar la integridad de ésta y, a  la vez, permitir un acceso universal a los bisontes. Y es aquí mismo, en la reproducción, donde se llevó a cabo el rodaje de Altamira (2016) y las emocionantes secuencias del descubrimiento.

Por supuesto, los entornos y pueblos vecinos a Altamira también sirvieron para localizar otros tantos episodios de la vida de los descubridores de las pinturas, Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María Sanz de Sautuola. Por la gran pantalla desfilan paisajes más que reconocibles de Santillana del Mar (uno de los pueblos más bellos de España del que ya hablamos aquí ) o el Capricho de Gaudí que se encuentra en la vecina Comillas.

2. Blade Runner 2049: un rodaje entre dos villas barrocas y semanasanteras

Ruta Cultural de España a la que pertenece: Caminos de Pasión

¿Qué relación puede haber entre una película futurista y una ruta cultural que reivindica, entre otras muchas cosas, las joyas del arte barroco andaluz? Una relación ‘solar’. ¿Existen vínculos entre Harrison Ford, Ryan Gosling y los cercanos dominios del río Guadalquivir? La respuesta es ‘sí’.

Lo averiguarán quienes viajen en coche por la autovía que une las localidades sevillanas de Carmona y Écija, dos de las paradas de la ruta ‘semanasantera’ de Caminos de Pasión y vean, a uno de los lados, una inmensa torre que emerge entre los campos de cultivo. Se trata de la parte más visible de estación de Gemasolar (que genera electricidad a partir de energía solar, tan abundante por estos lares), una vasta construcción difícil de descifrar a pie de calle pero fácilmente entendible a vista de pájaro (o de Google Maps).

La estación tuvo sus 15 minutos de fama al aparecer durante unos pocos segundos en el arranque del filme ‘Blade Runner 2049’ (Denis Villeneuve, 2107). A simple vista no es fácil relacionar lo que se ve a pie de carretera con lo que muestra (el retoque digital ha convertido una única estación solar en una gigantesca granja con varias de ellas) pero basta conocer un poco la instalación para sentir un hormigueo de emoción cuando se ve la película.

Es simpático que este rincón de Andalucía haya llegado a Hollywood gracias a una de sus ‘torres’ pues tanto la localidad de Carmona como (y sobre todo) Écija son villas más que famosas por sus torres y campanarios. Écija recibe el sobrenombre de la ‘Ciudad de las Torres’ por sus once torres barrocas: fueron levantadas durante el auge económico que experimentó la ciudad durante su propio Siglo de Oro.  Carmona (que es Cruce de Caminos de Rutas Culturales de España) tiene un repertorio de campanarios tan potente que cuenta hasta con una réplica/homenaje/guiño a la Giralda de Sevilla: está en la iglesia de San Pedro y, a causa del parecido, es popularmente conocido como ‘La Giraldilla’.

¿Quieres ver el arranque de ‘Blade Runner 2049’ en el que se ver la estación solar entre Carmona y Écija? Aquí tienes los primeros 5 minutos en los que aparece.

3. Carlos V y (su buen amigo) el Coloso de Rodas en Laredo

Ruta Cultural de España a la que pertenece: Rutas del Emperador Carlos V

Sólo la magia del cine haría posible un maridaje tan disparatado como éste; sólo el celuloide sería capaz de convertir un puerto pesquero del norte de España, bañado por las frescas aguas del Cantábrico, en la localidad griega de Rodas (a orillas del cálido Mediterráneo) en algún momento del siglo III a.C.

Eso mismo es lo que ocurre, punto por punto, en la película ‘El Coloso de Rodas’, dirigida por Sergio Leone en 1960 y rodada, en gran parte, en el gran espigón pesquero de la localidad de Laredo, en Cantabria. Justo al final de éste, en la bocana del puerto, se apoyaría (en el filme, claro) uno de los pies de esta estatua mítica que fue considerada una de las siete maravillas del Mundo Antiguo y la obra de arte de su especie más grande de la época, con 33 metros de altura (la Estatua de la Libertad de Nueva York mide 46 metros sin tener en cuenta el pedestal).

En la película (o en las secuencias sueltas colgadas en YouTube como éstapuede distinguirse con facilidad el espigón de Laredo así como el monte de la Atalaya que lo respalda.

Se da la casualidad de que, unos siglos antes de ese rodaje, Laredo ya registró un acontecimiento marino de gran calado: a su puerto (el mismo del rodaje pero con un aspecto y unas dimensiones muy diferentes a las del filme) llegaba el emperador Carlos V desde Flandes en 1556 con la intención de afincarse en el Monasterio de Yuste de Cáceres (en Extremadura) y pasar en él los últimos años de su vida. A diferencia de lo del coloso, lo de Carlos V ocurrió de verdad en Laredo y tanto este desembarco como su viaje posterior por media España dejó una huella tan inmensa que puede evocarse a través de las Rutas del Emperador Carlos V.

Por cierto, en los días 22, 23, 24 y 25 de septiembre de 2022 Laredo volverá a acoger las fiestas de Recreación Histórica de ‘El Último Desembarco de Carlos V’. No tenemos noticias de que, en algún momento, el Coloso de Rodas vaya a personarse en el homenaje.

4. Winter is Coming to… Cáceres, en Extremadura

Ruta Cultural de España a la que pertenece: Ruta Vía de la Plata

A menudo, en guías, reportajes y libros, se suele recurrir a un tópico manido para describir el encanto de la ciudad de Cáceres, urbe histórica en el corazón de Extremadura: parece que el tiempo se ha detenido para ella. Parece que la encerraron en una urna de cristal en algún momento del siglo XVIII y la hubieran desembalado ayer mismo.

Las calles, los edificios o los rincones de Cáceres huelen tanto al pasado que cuando se necesita rodar una película o una serie de época apenas hay que hacer cambios. Ni tan siquiera hay que prohibir el tráfico porque por ahí no circulan coches.

Estas y algunas otras ventajas detectaron los responsables de localizaciones de ‘Juego de Tronos’ que seleccionaron la ciudad como plató para rodar secuencias de la 7ª temporada de la serie en el año 2016, aquellas en la que aparece la localidad de Desembarco del Rey. ¿Qué puede reconocerse en esa pareja de capítulos cacereños? Un excelente repertorio de los hitos patrimoniales de la ciudad: la cuesta de la Compañía, iglesia de San Mateo (con la torre de las Cigüeñas al fondo), el adarve del Cristo, la plaza de Santa María y, especialmente, el arco de la Estrella, con especial protagonismo en el desfile triunfal de Euron Greyoy. Las principales apariciones de Cáceres pueden verse aquí mismo.

El metraje cacereño prosiguió extramuros pero para conocer estas localizaciones (las de la batalla entre los Lannister y Khaleesi en los parajes naturales de Los Barruecos, mostradas durante más de 15 largos minutos) hay que coger el coche… ante la imposibilidad de desplazarse a lomos de un caballo y respaldado por un dragón. Una pena.

Postdata: En 2021, Juego de Tronos volvió a aterrizar en la capital cacereña para rodar una precuela de la serie, ‘La Casa del Dragón’ que se estrenará en la segunda mitad de 2022.

5. El Bueno, el Feo, el Malo, el Ciprés del Silos y el Cid Campeador

Ruta Cultural de España a la que pertenece: Camino del Cid

De los cientos de ‘duelos finales’ que nos regaló la época dorada del cine Western hay uno que nadie olvida: el enfrentamiento final a tres banda de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’ de Sergio Leone (1966) con música de Ennio Morricone. Son más de 15 minutos de miradas, ceños fruncidos, silencios y tensión en el que el paisaje (un cementerio rodeado por un anfiteatro de montañas) es, prácticamente, un actor más.

El paisaje en cuestión se encuentra en España, en la provincia de Burgos (Castilla y León), en una comarca, la del Arlanza, que sirvió de plató de rodaje para la casi totalidad de la película de Leone protagonizada por Clint Eastwood. Por la película desfilan, entre otros sitios, el monasterio de San Pedro de Arlanza o el puente de Fuente Tubilla pero es el llano bajo la Peña de Villanueva donde se encuentra el cementerio de Sad Hill (la Colina Triste) que en 2015 fue recuperado y restaurado por un grupo de voluntarios tras medio siglo de olvido.

El lugar permanece igual que en la película: en el medio del recinto, un círculo de lascas de roca en torno al cual gravitan las tumbas que llevan los nombres (pero no guardan sus cuerpos, claro) de todos aquellos que financiaron la recuperación del lugar.

Este rincón de la comarca del Arlanza anda sobrado de atractivos naturales y culturales. El cementerio de Sad Hill es el último en sumarse a una lista que está encabezada, sin duda, por un pueblo con sabor medieval y uno de los monasterios más populares (y con muy buenas razones para ello) de España: Santo Domingo de Silos.

El monasterio es conocido por su claustro románico, su inquietante botica, un ciprés centenario y el sorprendente éxito musical que cosecharon sus monjes en la década de los 90 cuando los discos que grabaron con cantos gregorianos se convirtieron en superventas. También, por estar íntimamente ligado a la figura del Cid Campeador y al camino que lleva su nombre (Camino del Cid) que pasa por este valle recogido y lo abandona por el mejor y más espectacular lugar posible: el desfiladero de La Yecla.

¿Quién hubiera ganado en un duelo entre Clint Eastwood y El Cid? Nunca lo sabremos…

 

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